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"La Muerte, Dios y la Espiritualidad" de Jarbas Mattos. Capítulo 4.

CAPITULO IV

CÓMO LIDIAR CON LAS CERTEZAS MÁS ATERRADORAS.

Vivimos con una gran certeza, que está rodeada de enormes incertidumbres.

Es el caso de la muerte. Todos saben que van a morir: esta es una certeza dramática. Pero nadie tiene idea de cuándo o cómo desembarcará de la vida.

La finitud del cuerpo físico es el mayor enigma de la humanidad.

Muchos no saben responder si heredaremos las experiencias adquiridas durante nuestro paso por la tierra. Tampoco están seguros de si recibiremos un nuevo pasaporte para regresar en otro organismo.

La muerte es una certeza, pero la gente vive como si no tuviera esa certeza. No piensan en el significado del pasaje supremo y no saben nada del mundo de los que abandonan el coche físico.

La vida y la muerte pertenecen a un mismo camino, formado por sucesivas etapas de la vida física.

Nuestra imagen del espejo es solo el reflejo del vehículo que usamos. Pero hay una imagen que podría sobrevivir siglos y milenios. Está formada por el conocimiento acumulado durante una existencia activa y bien dirigida. Por eso vinimos al mundo y por eso fuimos creados.

¿Has pensado en la muerte?

En un programa de televisión con celebridades del mundo intelectual, todos hablaron con brillantez sobre los temas más complejos de la actualidad. Al concluir, el entrevistador hizo una pregunta que sorprendió a todos: "¿Qué opinas de la muerte?"

El brillo de las respuestas se apagó de repente. Algunos se limitaron a decir que no les gustaba pensar en este terrible tema, otros respondieron que esta pregunta pertenece al campo de lo insondable, y que el ser humano no tiene el poder de comprender este misterio.

Un encuestado fue más allá y dijo que estaba demasiado ocupado para pensar en estas cosas. ¡Impresionante!

Parecería que considera que esto es un tema secundario, solo para las personas que no tienen cosas más importantes que hacer. Con toda su erudición, ignora ingenuamente que este tema debe estar por encima de todos los demás conocimientos y es uno de los propósitos para los que nuestro ser fue creado.

Estas son personas que se consideran que piensan en grande, pero en situaciones como esta revelan lo pequeño que piensan. Estos son los primeros en caerse de su pedestal cuando pierden a un miembro de la familia o encuentran en riesgo su vida.

Nadie puede pretender ser inteligente sin haber penetrado en un conocimiento tan esencial.

Hay personas que han alcanzado un conocimiento respetable en el campo de la ciencia común, pero siguen inmersos en la más profunda ignorancia ante esta realidad que desafía a la inteligencia humana.

He oído decir que la vida es tan corta y la tarea de vivirla tan compleja que cuando empezamos a entenderla es hora de irnos.

Pero no es en una vida que podemos entenderlo, es sabiduría acumulativa.

La vida es corta para quienes no saben invertir su tiempo en adquirir conocimientos, que liberan y explican nuestro camino terrenal.

¿Qué dirías?

Una campaña de seguridad vial produjo un video muy impactante.

El escenario es un cementerio, la cámara hace zoom y enfoca la fotografía en algunas tumbas. De repente, la persona surge de la foto, pronuncia una frase en tono lúgubre y luego vuelve a ser un retrato en la lápida.

La cámara se aleja y muestra solo una tumba solitaria, perdida entre tantas otras.

Estas son algunas frases pronunciadas:

- ¡Solo bebí un poco!

- Pero solo estaba leyendo un mensaje en mi celular.

- Estaba tan cerca que no me puse el casco.

- Corrí un poco demás, estaba retrasado...

El video termina con una advertencia:

"Ninguna excusa te devolverá la vida: conduce con responsabilidad".

Creo que este mismo video sería muy oportuno, pero con otra propuesta y otra conclusión.

Se me ocurrió preguntarme qué dirían estas personas si se refirieran al uso que hacen de sus horas de vida.

Quizás dirían:

- Me faltó la comprensión superior de la existencia, que no logré adquirir entregándome a una vida fútil, vulgar y superficial.

- ¿Por qué no me di cuenta de que el tiempo era un manjar divino, mi propia vida, y que matando el tiempo me estaba matando a mí mismo?

- Ahora comprendo cuánto tiempo desperdicié en cosas frívolas.

- Qué lástima haber usado mis días solo para acumular bienes que no pude traer conmigo.

- ¡Cómo fuí inconsciente! No entendí el propósito superior de la vida.

- Estudié, trabajé, viajé y me interesé por tantas cosas; pero me olvidé de conocerme a mí mismo.

- Fui importante, admirado, tuve tanto éxito, pero ignoré la tarea fundamental: mi evolución espiritual.

Terminaría el video con este mensaje:

Y tú, ¿alguna vez has pensado en lo que dirías si estuvieras en el lugar de estas personas?

La sabiduría es pensarlo mientras estás matriculado en esta escuela, antes de que acaben las clases y seas solo una foto en una tumba, esperando la reapertura del año escolar para repetir las lecciones en otra vida.

El viaje.

Vivir es como estar en un viaje en tren, no sabemos en qué estación tendremos que desembarcar.

Pero podemos estar atentos a las condiciones en las que nos bajaremos del tren y al valor del equipaje que nos acompañará.

Para algunos pasajeros que continúan su viaje, es como si los que se bajaron hubieran muerto porque ya no se los puede ver.

La muerte es solo la parada necesaria entre las etapas de la vida física, para hacer balance de lo aprendido en el tramo cubierto.

En este equilibrio de ganancias y pérdidas, es fundamental evaluar cuánto compartimos de nuestro conocimiento con quienes se cruzaron en nuestro camino.

Cuando abordamos el tren de la evolución, ya no importa cuándo o en qué estaciones tendremos que descender en nuestro largo viaje.

En cuanto al equipaje que llevaremos, eso sí, debe ser un motivo de verdadero interés.

Muchos descienden con las manos vacías, porque solo se ocupaban en recoger mercancías temporales, que pertenecen al tren.

Otros supieron seleccionar de su equipaje lo esencial, que representa lo que somos, lo que aprendemos y lo que hacemos. Este contenido nos pertenece, no es del tren.

Es este estado de conciencia el que me da confianza para bajar a la plataforma. Cuando llegue mi momento, me aseguraré de que el tramo que estoy caminando ahora no sea inútil.

Así nos sentimos preparados para abordar otros trenes, que nos estarán esperando para continuar el viaje, que no tiene fin.

Una placa y nada más.

Tengo un familiar que, después de su muerte, se convirtió en un nombre de calle en el centro de una ciudad brasileña. De vacaciones en esta ciudad, caminé por esta calle y les pregunté a algunas personas si sabían quién era la persona que nombraba esa calle. Con aire de indiferencia, nadie pudo decirlo.

Ya sea que sea una persona anónima o alguien que fue una celebridad en su día, casi todos serán olvidados en el torbellino del tiempo.

A menudo se dice que todos estamos condenados al olvido. Pero eso no importa, lo que cuenta es no olvidar quiénes somos cuando dejamos el cuerpo físico.

Cuando miré la placa con el nombre de mi familiar, reflexioné: aunque era un hombre que merecía ese honor en su tiempo, hoy es solo una placa.

Pero todos vinimos al mundo para construir un camino que llevará nuestro nombre.

Esto es lo que importa, porque representa el camino de evolución que tomamos en nuestras diferentes vidas.

El principio fundamental de la vida y del universo entero es la evolución. Todo pierde su sentido y se vuelve inexplicable si no se enfrenta a la lógica de la evolución.

Lo que he aprendido de las enseñanzas del Maestro Raumsol.

La evolución es el carro de la vida que viaja a través de la muerte hacia la inmortalidad.” (Ax I pág. 63-2)

...entre las poquísimas cosas que el ser humano piensa, no se encuentra por cierto el instante dedicado a pensar en ese misterio que es la muerte...” (Bs. As. 17-5-1948)

...la vida y la muerte no son más que estados de calor y de frío por el cual debe pasar desde lo más pequeño hasta lo más grande de todo lo creado.” (Axiomas I pág. 82)

...que la existencia no termina con la vida física porque sería un absurdo, ni siquiera valdría la pena vivirla.” (Bs. As. 11-06-60)

Lo que acontece es que, cuando se ha dejado de respirar acá, se empieza allá, a donde debe evitarse ir cargado de muchas cosas, ya que esa carga impedirá elevarse más rápidamente.” (ICL 238 - 3)

La vida respira plenamente las delicias del aliento inmortal que la anima.

La vida como entidad humana concluye con el cuerpo; la vida como entidad anímica inteligente y espiritual, no cesa con la existencia física. Siendo la muerte un accidente involuntario, la vida del ser consciente sigue animada en otros estados y regiones extrafísicas.” (Tratado Elemental pág.89 - 3)

Que al trascender las limitaciones del plano físico, el hombre lleva permanentemente consigo la memoria, que es la conciencia de toda su existencia.

Esa muerte, en realidad, es un estado como el sueño, del cual después de un tiempo el ser despierta nuevamente a la vida.

"Tu temor de morir proviene de que piensas que la vida termina con el cuerpo." (Revista Aquarius 36 n° 10 - 12 pág. 16)

Esa muerte es una experiencia por la que todos tendremos que pasar. La diferencia es que algunos pasarán sin comprender el significado de la interrupción de la vida, mientras que otros experimentarán conociendo el significado superior de esta transición.

Que el camino de la sabiduría es muy largo; y es de esperar que no tenga fin. Ahí reside la mejor prueba de la perpetuidad de la existencia.

Dios no ha podido crear, desde luego, un ser tan maravillosamente concebido, para que desaparezca en virtud de un término inexorablemente señalado a su vida”. (Herencia de Si Mismo - 21 - 1)

Algún gran objetivo ha de haber perseguido la Voluntad Suprema al conceder al hombre la prerrogativa de una identidad inconfundible e incambiable, y éste no puede ser otro que el de su propia perpetuación. Mas esa perpetuación, que puede llegar a ser consciente, no podrá ser satisfecha nunca si se burlan las leyes o infringen los preceptos y normas de la evolución.” (Herencia de Si Mismo - 21 - 1)

¿Podemos morir sin nacer? Ésta es una pregunta provocadora que a menudo hago en mis conferencias. En la respuesta me refiero a otra enseñanza del Maestro Raumsol:

Queda así demostrado que el hombre tiene el privilegio de nacer dos veces. La primera, por el concurso de las leyes biológicas, que determinan el acto genésico, y la segunda por la confluencia de dos fuerzas: una de ellas espiritual, metafísica, y la otra surgida del potencial anímico del ser, actuando ambas por atracción simpática.” (SS - 159 - 1)

El primer nacimiento, o sea el físico, está condicionado a la materia; el segundo, que llamaremos supracomún, es privilegio de la raza humana. Se produce por el despertar de la conciencia, que responde al llamado de conocimientos que la activan y enriquecen, surgiendo de ello el ser como entidad independiente de la vida biológica. Se configura así la vida mental, moral, psicológica y espiritual del ser humano.” (SS - 159 - 2)

Gran parte de la humanidad pasa por la vida sin despertar la conciencia de los grandes secretos del Creador y la criatura. Entonces concluyo que las personas nacen y mueren sin haber experimentado un verdadero nacimiento. Esto significa morir sin nacer a la vida verdadera.