JUAN ANTONIO RODRIGUEZ GOÑI
Falleció privado de su libertad, en condición de prisionero político para su familia y allegados, como consecuencia de un accionar del sistema judicial uruguayo que, para muchos, perdió toda noción de humanidad y proporcionalidad.
De avanzada edad y con su salud deteriorada, pasó sus últimos años sometido a un régimen de reclusión que resultó particularmente cruel, lejos de los suyos y sin que se atendiera con sentido humano su situación personal.
Más allá de las lecturas históricas o ideológicas, su muerte interpela a la conciencia del país y deja una pregunta incómoda sobre hasta dónde puede llegar la justicia cuando se transforma en castigo y no en derecho, recordándonos que ningún Estado debería naturalizar que una persona muera en prisión en estas condiciones sin que ello deje una marca profunda en la memoria colectiva.